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MARCO GENERAL DE EDUCACIÓN INFANTIL

1. OBJETIVO DE LA EDUCACION INFANTIL

Entre las Líneas Estratégicas para la Ikastola de Beasain desde el curso 2015-16 se encuentra la elaboración del Proyecto de Educación Infantil desde una perspectiva competencial, que subraya la importancia de la Educación Infantil en el desarrollo de la persona.

Y es que lo experimentado a largo de estos años, además de condicionar la vida cotidiana de la infancia, va a incidir directamente en la vida futura. Es decir, la vida del niño@ y del adult@ del futuro dependerá en gran parte de sus experiencias en la infancia.

Por eso, en colaboración con las familias, en esta primera etapa de la educación se canaliza el desarrollo integral del niñ@. Para el logro de este objetivo, consideramos imprescindible reconocer lcomo l€s niñ@s constuyen, elaborar y desarrollan sus potencialidades a partir de la acción generada por propia iniciativa. Este reconocimiento nos ha llevado a revisar y adaptar la visión tradicional sobre el desarrollo infantil y nos ha conducido a redefinir dicha visión para entender al niñ@.

2.- Principios metodológicos básicos

• Respetar la integridad del niñ@. Desde el primer momento de la vida como persona activa, viva, sensible y receptiva, respetando el ritmo de desarrollo de cada persona.

• Confiar en la capacidad de desarrollo propia del niño o niña, permitiendo y respetando su actividad autónoma, no anticipando procesos y asumiendo que cada niño o niña es protagonista de su vida.

• Garantizar su seguridad física y emocional, ofreciendo las condiciones necesarias para su desarrollo en libre movimiento y acción autónoma y expresando sensibilidad a sus necesidades. Las actividades y acciones autónomas a partir de sus deseos, intereses y necesidades son su base para el aprendizaje y desarrollo psicomotor, afectivo, social y cognitivo.

En colaboración con las familias, la Educación Infantil tiene como objetivo facilitar el desarrollo integral y equilibrado de los niños y niñas, actuando con sensibilidad y respeto a sus capacidades de desarrollo, emociones, sentimientos y vivencias propias.

La Ikastola de Beasain se centra necesariamente en el bienestar psíquico y físico, la socialización y la educación del niño.

A cada utiliza sus propias iniciativas motivadas porel deseo de aprendizaje; ese mismo aprendizaje se convierte encamina las redes de socialización. Avanza en la construcción de su estructura de identidad y en el desarrollo de su autonomía a través de experiencias de iniciativa, cooperación e interacción con otros miembros y adultos. En este proceso se comienza a adquirir las competencias generales básicas que toda persona necesita para la vida.

Junto con el cuidado del bienestar psíquico y físico de todos los niños y niñas, queremos promover una educación basada en el principio de equidad, prestando especial atención a los niños y niñas que viven situaciones sociales y personales vulnerables para prevenir y superar las desigualdades.

Para ello, la Ikastola de Beasain ha creado un contexto de referencia que garantiza la seguridad de los niños y niñas:

• Haciendo que se sientan tenid@s en cuenta y escuchados

• Ayudando a cada niño y niña a satisfacer y regular sus necesidades e intereses

• Permitiendo fomentar al máximo su potencial de desarrollo.

¿Cómo son los niños y niñas de Educación Infantil: cómo los vemos?

Euskal Herriko Ikastolen Elkartea explica brevemente, mediante metáforas basadas en la naturaleza, la visión del niñ@:

Cada niñ@ es una semilla que germina, lo que implica de por sí la transformación que les convertiría en plantas. Absorviendo cuanto necesita; se extendería, como las plantas, por el suelo e iría creciendo espontáneamente. Se irá adecuando a a la tierra, al agua, al calor y al sol, según sus propias necesidades. Si l@s adult@s le proporcionan la luz y el abono que necesitan, como las plantas, crecerá mejor. Florecerá . Por tanto,debemos etar pendientes de las necesidades de cada semilla porque cada semilla nos indicará cuándo necesita agua y cuánta agua necesita para no ahogarse, cuándo necesita más calor, o cuando está satisfecha, bien y , a gusto.

La Ikastola de Beasain trabaja en una continua renovación del contexto educativo que les ofrecemos para garantizar el desarrollo saludable de todos los niños y niñas, convencida de su capacidad de desarrollo y del valor de sus acciones autónomas, incluyendo a los adultos, los espacios, el tiempo y los materiales, poniendo el marco de la Educación Infantil en la base del Proyecto Educativo de la Enseñanza Obligatoria.

Sensibilidad al instinto infantil

La etología nos muestra que cada niñ@ nace con un instinto natural al servicio de la supervivencia de la especie y que requiere de la interacción con los demás. El instinto es la forma de hacer que, sin aprender, viene registrada ya en el propio genoma. Se activa de diversas maneras por estímulos internos y/o externos y provoca todas las cadenas de acciones (conductas) para satisfacer sus deseos, intenciones y necesidades.

Saber interpretar las señales que transmite en cuanto se despiertan esos instintos infantiles y responder adecuadamente a estas necesidades es fundamental en el desarrollo de l@s niñ@s. Por lo que el profesorado de Educación Infantil adquiere una sensibilidad clave.

Fases de la enseñanza asociada a la sensibilidad:

• Tomar conciencia de las señales infantiles a través de la observació.

• Interpretar adecuadamente estas señales para saber qué y cuándo necesita y cuándo no necesita

• Responder adecuadamente a las señales.

El desarrollo del alumno o alumna en todas sus dimensiones y facetas se trabaja sobre la base de ese conocimiento que supone ponerse en contacto con cada niñ@. La observación atenta, la escucha y el respeto están totalmente relacionados con el instinto educativo. Y es que escuchar al niño exige respetar su ritmo y su tiempo. Cuando se da cuenta de que se le escucha, se siente reconocid@, y se sabe importante para alguien y se le enseña a confiar en las facultades que tiene y en sí mismo.

   

Garantizar el vínculo afectivo

El apego es un vínculo emocional especial que se desarrolla entre el niño y otra persona, que se mantiene a lo largo del tiempo, que se desarrolla gracias a la interacción entre ambos, y que genera deseo de estar juntos y angustia en la separación.

El apego se desarrolla a lo largo del primer año de vida a través del vínculo afectivo que se establece entre el niño o niña y la persona que le acompaña (normalmente, la madre y los adultos de referencia más cercanos). Cuando se desarrolla el apego, el niño busca la cercanía y el contacto físico con estas personas, especialmente en situaciones que le hacen sentir angustia, tristeza o miedo. Y es que estar cerca de las imágenes de apego hace que se sientan tranquil@s, protegid@ y segur@s. La separación les provoca inquietud, indefensión e inseguridad , por lo que l@s niñ@s manifiestan su pesar.

Si el niño o niña percibe que un entorno o situación es amenazante (enfermedad, dolor, enfados, separaciones cortas, quedarse con un desconocido...) se activarán comportamientos de apego. Utiliza conductas que favorecen el llanto, la expresión gestual, el contacto para conseguir y mantener la cercanía o el contacto con imágenes de apego. Por tanto, para que el vínculo afectivo se cobre adecuadamente desde la infancia, es muy importante que los padres y madres y los adultos de referencia expresen sensibilidad y respondan eficazmente a las necesidades básicas de los niños y niñas.

Este vínculo emocional es muy importante y va a condicionar su bienestar durante toda la vida. Siendo el nexo de su vida que construye, incidirá directamente en el resto de relaciones que irá construyendo: en las relaciones que construirá con sus iguales, con sus iguales; en las relaciones íntimas que construirá; en la imagen que construirá de sí mismo; en la relación con su cuerpo; en su sexualidad; en la construcción de su personalidad.

Instinto de exploración

 
   
   

Cada niñ@ es investigador y activ@ por naturaleza, y este instinto le lleva a explorar el entorno, a actuar en él y a aprender de él; a establecer vínculos entre lo que hace y las vivencias generadas, valiéndose de las informaciones que recibe de sus sentidos. Las caras diferentes de este instinto de exploración son el juego, la experimentación, la imitación, la curiosidad y la iniciativa

   

Miedo

El miedo aparece un tiempo después de que se encendiera el instinto de rastreo. El miedo se traduce en comportamientos de evitación, huida o paralización. El miedo despierta un comportamiento de apego y cada niñ@ comienza así a buscar la protección, la seguridad, es decir, la imagen de apego. Si las figuras de apego responden afectivamente, tocando, abrazando, incluso respondiendo, el miedo desaparecerá o se hará soportable.

Ayuda a identificar y a defenderse de situaciones en las que los miedos son peligrosos. Si hemos permanecido en nuestra evolución ha sido en gran parte gracias al miedo. El niño o niña que llega a la ikastola para conseguir un vínculo afectivo seguro con el educador o educadora, enseguida empezará a explorar y a superar sus miedos. Quien teme no explora y su curiosidad se va apagando. El miedo ralentiza su actuación mental y puede sentirse bloqueado. El miedo es el principal obstáculo que tiene el pensamiento y, por tanto, uno de los principales motores de la conducta de lo@ niñ@s. Para desactivar este instinto es necesario proteger a l@s niñ@s y darles seguridad, ya que esto permitirá que éste se ponga a punto para la acción y el aprendizaje.

   

Instinto social

El instinto social permite a l@s niñ@s a relacionarse con sus iguales. En este instinto que es la continuación del instinto de adhesión o de vínculo afectivo, y construye las bases del compañerismo y la cooperación.

L@s niñ@s son un seres sociales por naturaleza, y se comprueba desde la infancia por su interés por los iguales, la imitación mutua …. Se es capaz de ofrecer y pedir algo con nuestro tronco, nuestra mano, nuestra mirada o nuestra sonrisa. El juego para el niño o niña es el medio para interactuar con el entorno y la llave de su desarrollo integral. En la infancia se siente la necesidad de la acción, del manejo de objetos, de relacionarse, y el juego le ofrece la posibilidad de responder a esas necesidades. Es decir, explora, siente y se conoce tanto a través del juego como del entorno, físico y social. La actividad lúdica ayudará a los niños y niñas a desarrollar su pensamiento a lo largo de su infancia, a satisfacer sus necesidades, a plantear su mundo interior, a gestionar sus relaciones con los demás y, como consecuencia de todo ello, a vivir experiencias que sirvan de base para la amistad.

Instinto ofensivo

El instinto de ataque es el instinto propio del niño o niña en la interacción con los demás y que le sirve para defenderse y para conseguir sus objetivos, que a menudo romperá esa interacción y causará dolor, al tiempo que es un espejo de la necesidad de protección.

Deseo de expresión

Como el niño es un ser social, le es propio el deseo de mostrar quién es él, es decir, de explicar sus características ante el grupo. Por ese instinto, el niño o la niña le expresará su atractivo para agradar al otro o a la otra. La mirada de admiración de l@s otr@s premia este comportamiento, le hace sentirse reconocido y la "aceptación “ de la mirada dará valor a sus logros. Esto alimenta positivamente su autoestima.

La vivencia de la sexualidad

lL@s niñ@å viven la sexualidad de forma natural, como curiosidad, para descubrirse y disfrutar. Poseen ese instinto desde el nacimiento, lo que posteriormente les servirá para construir relaciones significativas con diferentes personas.

LA IKASTOLA INCIDE EN EL INSTINTO DE PROTECCIÓN

   

A la hora de definir la Ikastola de Beasain hemos dicho muchas veces que en ella el mundo se percibe en escala. El cuidado, el apoyo mutuo forman parte de nuestra cultura .Como tantas veces indican las familias que inician a los niños en la Ikastola de Beasain, cuando van por la calle se les acercan alumn@s a veces mayores que sus hij@s que se acercan a saludar o a jugar con niñ@s menores, que en realidad est´ñan repitiendo los hábitos de las horas de recreo, en las que alumn@s de distintas edades se interrelacionan.

Este instinto también se reactiva en las famlias, y fundamentalmente en la madre, cuando nacen l@s niñ@s. Y en la infancia, ya a partir de los 4-5 años, es fácil detectar cómo en l@s niñ@s también se despierta la tendencia a cuidar, a proteger o a mimar a quienes consideran menores y vulnerables.

Se trata del mismo instinto por el que se practica el cuidado de los animales domésticos. Hay niñ@s que manifiestan una gran ternura en estas actitudes y en situaciones que facilitan la relación entre personas de distintas edades tienen la oportunidad de satisfacer este instinto.

La activación de los instintos despierta el deseo o la necesidad. Y con ello, la cadena de acciones para satisfacer esas necesidades o deseos. Si un niñ@ está tranquilo, será capaz de focalizar la atención y lo recibido se fijará en su memoria. Es decir, será capaz de hacer conexiones significativas entre lo que sabe y lo que ha descubierto. Esta competencia es la base de lo que denominamos el aprendizaje.

Y es que cada niñ@ comienza a construir conocimiento sobre el mundo gracias al movimiento y a la información recibida de los sentidos. Utilizando todos sus sentidos, el niño o niña tiende a verlo, tocarlo, escucharlo, saborearlo y olerlo todo, por eso es importante ofrecer en la ikastola múltiples posibilidades de explorar y experimentar que le permitan establecer vínculos significativos entre el conocimiento que demuestra en la acción y el que está adquiriendo.

   

Experimentando una y otra vez conseguirá una representación simbólica significativa. Lo vivido personalmente influye mucho en esta realización de vínculos significativos. Las personas tenemos miedos naturales, pero los miedos también se aprenden y aumentan, cuando son influidos por experiencias negativas. Estas experiencias negativas se relacionan con diferentes elementos y se generalizan posteriormente. En consecuencia, es importante crear un ambiente educativo agradable y distendido.

Eso no quiere decir que no haya momentos de alguna tensión, al fin y al cabo, cada niñ@ vive desde su egocentrismo numerosas frustraciones, pero si comprendiendo y aceptando esas frustraciones se llega al consuelo, siempre se mantiene abierto el camino hacia el bienestar.

Nuestro principal cometido es mantener las ganas de explorar, manipular, experimentar, e impulsar la curiosidad. Tendremos que prestar especial atención a quienes tienen una dificultad evidente en estos aspectos. Teniendo en cuenta el principio de equidad, deberemos ayudarles a que vayan adquiriendo progresivamente las habilidades requeridas por la manipulación y experimentación necesarias para aprender.

 

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